lunes, 25 de enero de 2016

Elementos del dominio público (III): el principio de inalienabilidad

Este principio ha sido estudiando en nuestro Derecho por el profesor Clavero, quien lo vincula a la afectación del dominio público. La inalienabilidad se configura, en palabras de este autor, no como una indisponibilidad natural o física, sino como una indisponibilidad teleológica o de destino. Física y naturalmente los bienes de dominio público podrían enajenarse; pero jurídicamente no, en función del destino de los bienes.

Inalienabilidad y Derecho Administrativo

Ahora bien, la inalienabilidad es una garantía de la afectación, pues dispensa a ésta una protección específica: asegurar la titularidad administrativa de estos bienes, según el autor citado.

viernes, 15 de enero de 2016

El principio de inembargabilidad

La inembargabilidad no es otra cosa que una aplicación del principio de separación de poderes en el entendimiento que de este dogma se hizo por la Revolución Francesa y trascendió, con posterioridad, a nuestro Derecho: la exención de la Administración pública frente a la acción de los Tribunales de Justicia.

Inembargabilidad y Derecho Administrativo

Sin embargo, una consideración más detenida lleva a pensar que, con independencia de cuales hayan sido los orígenes históricos de este principio, es la propia afectación la que excluye la posibilidad de embargo, aun cuando no existiera este principio formalmente declarado. En efecto, la afectación supone que unos determinados bienes están vinculados a una finalidad específica de carácter público, bien por la Ley, bien de conformidad con ella. Este destinado actual excluye la finalidad garantizadora de las deudas de la Administración.

jueves, 7 de enero de 2016

Elementos del dominio público (II): la desafectación

Por la desafectación se produce la desvinculación de un bien demanial de la finalidad a la que estaba destinado y, en consecuencia, cesa la condición demanial de dicho bien, quedando la Administración desapoderada de las potestades públicas que integran el régimen demanial. La titularidad de potestades se convierte en una titularidad dominical iure privato. El bien se integra en el patrimonio privado de la Administración o se reintegra al mismo, si tuvo la condición de patrimonial con anterioridad a ser afectado. En el supuesto de que el bien desafectado hubiera sido adquirido mediante expropiación, puede surgir el derecho de reversión en beneficio del antiguo propietario.

Desafectacion y Derecho Administrativo

Ordinariamente, la desafectación será un acto de sentido contrario al que realizó la afectación, por tanto requerirá, al menos, el mismo rango jerárquico de aquel. Lo normal será, por tanto, que la desafectación se lleve a cabo mediante un acto administrativo que no es, en definitiva, otra cosa que el ejercicio de una de las potestades que integran el régimen demanial y cuyo objeto es, precisamente, valorar, a la vista de las circunstancias concurrentes en cada caso, la conveniencia o necesidad de continuar o no la vinculación de un bien concreto al destino que viene cumpliendo. Si se llegase a la conclusión de la innecesariedad de la afectación, el bien podrá -o incluso deberá- ser desafectado. Se trata de una potestad de carácter discrecional y como tal ha de funcionar. Claro que discrecionalidad no es lo mismo que arbitrariedad y que las potestades están subordinadas en su ejercicio al fin para el que fueron otorgadas, por lo que al tratarse de una potestad demanial, también la desafectadora está vinculada por los motivos de la afectación, de manera que no podrá desafectarse un bien si con ello deja de cumplirse la finalidad que motivó la afectación. La jurisprudencia viene sancionando esta interpretación, nos ilustran Arroyo Llanes y Ceballos Moreno.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Bienes de uso público (potestades de utilización): uso común general

El concepto de dominio público no se limita a las cosas comunes, sino que alcanza a aquellas otras que, por su propia naturaleza, reclaman un uso singularizado –es el caso de las minas, por ejemplo-. No es, pues, contradictorio que pueda darse un uso público exclusivo a una sola persona y excluir a los demás, porque cuando hablamos de uso público no aludimos a la idea material de público como algo común a muchas personas, sino que nos referimos a un concepto formal de uso público, como aquél legitimado por normas de Derecho público en beneficio del interés general. Por consiguiente, las posibilidades de uso público son muy amplias, lo que ha dado lugar a una amplia variedad de clasificaciones doctrinales.

Bienes de uso publico y Derecho Administrativo

La clasificación más interesante, recogida en diversas normas de nuestro Derecho positivo, es la que alude a la compatibilidad de la acción de diversos sujetos sobre las cosas de dominio público y, en consecuencia, exige la detentación en cada uno de ellos de la titularidad adecuada legitimadora de su ejercicio. Esta titularidad, cuando es precisa, es generada por la Administración competente mediante el ejercicio de sus potestades demaniales.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Elementos del dominio público (I): el elemento formal

Entendemos por elemento formal del dominio público el conjunto de determinaciones legales aplicables a los bienes demaniales que constituyen propiamente su régimen jurídico. Éste está integrado por los tradicionales principios de inalienabilidad, imprescriptibilidad e inembargabilidad, que constituyen el marco o telón de fondo sobre el que se diseñan las potestades demaniales. La configuración de éstas se detalla de modo específico en la legislación sectorial aplicable a las diversas dependencias demaniales o conjuntos de bienes de dominio público de análoga naturaleza.

Dominio publico y Derecho Administrativo

El régimen demanial, en la actualidad, comienza con las previsiones contenidas en el artículo 132 de la Constitución. Ha de ser, por tanto, nuestro punto de partida ya que establece los condicionamientos jurídicos fundamentales en nuestro Derecho.